Guía de Cantabria Liébana y Picos de Europa
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PANORÁMICA: Historia

-La prehistoria
El territorio de Cantabria ha estado habitado ininterrumpidamente por la especie humana desde hace más de 100.000 años. Nuestros antepasados más remotos no nos dejaron retratos para que pudiéramos conocer cómo eran físicamente. Tampoco disponemos de documentos que nos permitan conocer cómo tenían organizada su convivencia social. Pero su legado más importante, imperecedero y grandioso son sus huellas espirituales, elevadas y creativas: las obras de arte. Los bisontes polícromos y la gran cierva pintada en los techos de Altamira.

Los habitantes del amplio territorio que entonces se denominaba Cantabria saltaron a las "primeras páginas" de la historia, cuando ya se encontraba avanzada la Edad de Hierro. Las informaciones que sobre los cántabros han llegado hasta nosotros proceden generalmente de historiadores romanos. Se ha dicho, con razón, que buena parte de la literatura sobre los cántabros antiguos fue propaganda bélica escrita por los vencedores de las llamadas “guerras cántabras”: el Imperio Romano.

-Los Cántabros
Los autores latinos describen a los cántabros como gente feroz y belicosa, incapaz de someterse a norma alguna; amantes de su libertad hasta la locura y capaces de morir por ella; gentes pobres y retrasadas, dedicadas a la caza y al cuidado de su escaso ganado. Pero, por encima de todo, a los cántabros les caracterizaba su espíritu indómito y guerrero.

Augusto, que mandó a Cantabria a sus mejores generales, tardó diez años en someter a esta parte del montañoso norte peninsular y a sus gentes.

La invasión de los pueblos germánicos acaba con los restos del Imperio Romano. En Hispania se establecen los visigodos, que establecieron en toda Hispania una organización que giraba en torno a su nobleza dirigente. Cantabria se constituyó en un Ducado que tomó como nombre el del territorio en que se asentaba. El Ducado de Cantabria está en el origen de la Monarquía española.

-La Edad Media
La invasión árabe, al igual que había ocurrido cientos de años antes con la conquista romana, dio nuevo protagonismo al territorio y a las gentes de Cantabria. Fue en nuestras montañas y en las de la vecina Asturias donde se puso la primera barrera al avance de la invasión musulmana.

Edad Moderna

Con el inicio de la Edad Moderna, a partir del siglo XIII, la flota de Cantabria adquiere un especial protagonismo en los mares de Europa y en las batallas navales contra los musulmanes de Al Andalus. Las villas marineras de Laredo, Castro Urdiales, Santander y San Vicente de la Barquera logran una cierta autonomía respecto a los esquemas piramidales de dependencia feudal. La Edad Moderna

-Con el Descubrimiento de América muchos cántabros, expertos marinos, se embarcan rumbo a las Indias. Juan de la Cosa, uno de los más esclarecidos navegantes, fue el autor del famoso mapa mundi que trazó magistralmente las costas antillanas entonces en plena fase de exploración.

La situación en el interior de Cantabria era sustancialmente diferente a la de la costa. Los señores feudales desangraban y hundían en la miseria a los valles y a las villas a causa de sus guerras de banderías. Sumida la población en la pobreza y el atraso fueron muchos los cántabros que se aventuraron a buscar un modo de vida en América, en Andalucía o enrolándose como soldados en las expediciones organizadas por la Corona. Otros, los denominados maestros canteros, emigraban para colaborar en la construcción de los grandes edificios religiosos y civiles. Destaca Juan de Herrera, el arquitecto de El Escorial, y la saga de los trasmeranos Gil de Hontañón.

La Ilustración del siglo XVIII intentó poner fin a los hábitos y costumbres del pasado feudal. Entre los "ilustrados" cabe citar a Juan Fernández de Isla, que colaboró activamente en la creación de fábricas y factorías, la construcción de buques y buscó nuevas vías de comunicación y medios de transporte.

En el último tercio del siglo XVIII se produjo un hecho de singular importancia para Cantabria. Las distintas Juntas de los Valles ganan el pleito secular que tenían planteado desde siglos atrás contra la poderosa casa feudal de la Vega, lo que determina que en 1778 se constituya la Provincia de Cantabria.

Después de siglos de olvido, el nombre ancestral de Cantabria volvía a resurgir. Estábamos en la "prehistoria" de nuestra autonomía y en el buen camino para conseguir algún día nuestro propio Estatuto y el autogobierno.

Las ideas de la Revolución Francesa -Libertad, Igualdad, Fraternidad- tuvieron su eco e importantes defensores en Cantabria; también quienes las combatieron con ahinco.

-Siglos XIX y XX
Personajes como el héroe Pedro Velarde, el militar Juan Díaz de Porlier o el obispo Rafael Menéndez de Luarca, nacidos en Cantabria o vinculados a ella, descollaron con protagonismo público en los convulsos primeros años del siglo XIX. Precisamente fue el obispo Menéndez de Luarca quien fundó el Hospital de San Rafael, hoy convertido en sede de nuestro Parlamento.

El desarrollo urbano de la capital de la región, Santander, está estrechamente vinculado a la pujanza de su puerto, enormemente importante como punto expendedor y receptor de mercancías con las Antillas. Este auge de la actividad portuaria hizo posible el crecimiento de una burguesía local que impulsó el ensanche de la ciudad y la promoción del Sardinero, que pronto se convirtió en importante centro de atracción turística para toda España.

-En el primer tercio del siglo XX circunstancias nacionales, pero sobre todo internacionales, provocan la creciente radicalización de posturas y la división irreconciliable en dos grandes bloques ideológicos, defensores de intereses contrapuestos, que acabaron dirimiendo sus diferencias de manera sangrienta en la terrible contienda civil de 1936.

Tras la guerra civil, Cantabria sufrió un largo período de privación de libertades. Fue necesario que pasaran casi cuarenta años para que las dos Españas del poeta Antonio Machado se reencontraran. Bajo el impulso del rey Don Juan Carlos I, reformistas del régimen anterior y líderes de los partidos políticos que salían de la clandestinidad deciden dotarse de una Constitución democrática, la de 1978. Constitución que abrió la vía para que en 1981 Cantabria se convirtiera en Comunidad Autónoma.